Llega a nuestra ciudad para compartir experiencias en medio de su recorrido por diversos países.
En reunión con artistas locales mostró grabados del movimiento y videos sobre las impactantes performance que realizan.
Chillán cuenta por estos días con una interesante visita. Se trata de Al Padrok, escultor y uno de los fundadores de Nongrata, uno de los más importantes movimientos artísticos de Estonia.
Invitado a nuestra ciudad por el Museo de la Gráfica y la municipalidad, y también gracias a la colaboración del Departamento de Artes Visuales de la Escuela de Arte de la Universidad de Chile, se encuentra realizando difusión e intercambio con artistas locales.
La actividad que originalmente estaba prevista para el lunes, finalmente se realizó ayer en la Escuela Artística, debido al paro de funcionarios públicos que mantiene cerrado el Centro Cultural Municipal.
Pero esto no fue impedimento para que un puñado de artistas y gestores culturales de la ciudad se reunieran en dependencias de dicha institución para conocer el rupturista trabajo que Nongrata viene realizando hace años en todo el mundo.
ORÍGENES
Según contó Al Padrok, Nongrata surgió como movimiento en 1998, luego de la caída de la URSS, momento en que vislumbraron la urgencia de crear una academia alternativa de arte como respuesta a la crítica situación que a su juicio se vivía en Estonia en la materia. “A partir de la caída de la Unión Soviética, vimos cómo los artistas se habían transformado en pequeños hombres del mercado, juguetes de los curadores que simplemente trabajaban para satisfacer ciertas necesidades estéticas de la sociedad y la cultura tradicional. Pensamos que los artistas deben ser filósofos de la sociedad, plantear temas, generar cuestionamientos”. A partir de ahí surge el nombre del grupo, ya que artistas como ellos, que planteaban ciertos temas, incomodaban al establishment y no eran queridos.
Es así como el movimiento que venía gestándose, toma formalidad y se establece de manera definitiva. Al principio, junto con sus actividades formaron una academia de arte alternativa a la tradicional, pero con el tiempo se dieron cuenta que ésta les quitaba demasiado tiempo y decidieron traspasarla al sistema.
Hoy, con 40 integrantes estables, sus esfuerzos se concentran en las áreas de festivales de grabado, performance y video/filmes. En Estonia, realizan masivos festivales, y luego se dedican a recorrer Europa y el mundo con sus performances y productos artísticos.
“Somos un grupo independiente y orientado a lo social -explica- Padrok. Queremos llevar el arte a aquellas personas que no tienen acceso a éste”. Es así como, en una de las casas que mantienen, ofrecen actividades artísticas y alimentos a niños de la calle, presidiarios e indigentes. O salen a la calle, el campo y otros lugares a hacer arte en vivo.
Para funcionar, reciben el apoyo de diversas instituciones. “El dinero no es un obstáculo para nosotros”, declara, explicando que sus performances y participación en festivales son muy demandadas y bien pagadas en muchos países, lo que les ha permitido seguir haciendo las cosas a su manera. Y cuenta la anécdota que, cuando se realizó un gran encuentro de líderes económicos en Copenhague, ellos realizaron una manifestación pública en la calle. Fueron detenidos por la fuerza policial, por lo que demandaron a Dinamarca, y luego de ganar la demanda, destinaron los fondos obtenidos a editar uno de los libros del movimiento.
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